…después de todo…

October 9, 2007

Después de todo ya no queda nada.
Después de todo nada cambia.
Después de todo, no todo se puede ocultar eternamente.
Después de todo nada avanza.

¿Quién demonios somos para juzgar o reprobar la vida de los demás? Es tan apetitoso. Cegarnos con el destello interno y centrarnos únicamente en cualquier bote que nos alcance la vista. Desde fuera se aprecian detalles que desde dentro costarían mucho de ver, mientras tanto el de dentro solamente se encarga de disimular las vías de agua para que no se vean desde fuera y entre risas intenta fijarse en algún bote peor que el suyo para no caer en el pánico de la desesperación. No sé la razón de que saber que algún otro está peor tranquilice. Tranquilidad temporal, obviamente, pero tranquilidad al fin y al cabo.
¿Tan difícil es levantar el pié e intentar arreglar el agujero? Por profundo que éste sea, es tu bote al fin y al cabo. Eso en el caso que sepas que existe, en caso contrario si te notas los pies mojados seguramente es que haya alguno, digo yo. Y de poco sirve atarse a otro bote si el tuyo se hunde.

Pequeñas historias del hotel Vienna: Hab.220

October 5, 2007

Esta tarde las paredes me estaban observando de intimidante manera. Me acusaban con su aliento, me maldecían con su mirada. De forma que sólo tenía dos opciones… esconderme debajo de la cama con la luz apagada, como tantas otras veces; o ir a dar una vuelta y esperar que esas impertinentes olvidasen durante un tiempo más sus malévolas intenciones.

Así que me vestí, cogí las llaves y salí.

Divagando suavemente por las calles, sin prisa, sin rumbo, tan solo pasear con tiempo en los bolsillos.

Sin menor interés, sin apenas levantar la vista de mis pies, viendo cómo van encajando en las baldosas de la acera.

Levantando la cabeza tan sólo de vez en cuando, para cruzar, para esquivar o como acto reflejo después de oír algún ruido o voz. Viendo solamente decepción, conformismo, abdicación reflejados en los rostros ajenos… seguramente de igual forma que en el mío.

Y fue en un vistazo de esos cuando te vi, aunque tú a mi no me viste o quizá eso quisiste hacerme creer. Estabas muy guapa, como siempre, y con ese pose seguro y decidido.

Te seguí, de lejos,  a distancia, hasta la terraza de un bar, donde te estaba esperando ese hombre. Tú pediste una cerveza, conmigo nunca tomabas alcohol, decías que te mareabas. Se te veía suelta y divertida. Hablasteis durante casi una hora, después os levantasteis, él pagó la cuenta después de una pequeña discusión que fue más coqueteo que riña, y empezasteis a caminar. Uno al lado del otro, a una distancia prudente pero de cerca y sin dejar de hablar. Fuisteis a nuestra heladería y los dos comisteis un helado de limón… conmigo siempre lo pedías de chocolate, siempre… Os lo comisteis paseando, fue el único rato que dejasteis de hablar, nosotros al final sólo tuvimos silencio.

Os seguí hasta el cine, y al ver que ibais a ver la nueva película de nuestro director favorito me di cuenta de lo fría que puedes llegar a ser.

Me senté dos filas por detrás de vosotros, me imagino el esfuerzo que debías hacer para reprimir tu vicio por las palomitas, me pregunto hasta qué punto con él debes hacer más esfuerzos que conmigo. No sería capaz de explicar nada de la película, sin embargo podría decir las veces que se te acercó al oído. Antes de que acabase la película salí discretamente y cabizbajo, con paso lento y con las manos en los bolsillos tomé el camino de vuelta.

Llegué a la habitación entrando lentamente para comprobar que las paredes se habían calmado, efectivamente… menos mal.

Dejé las llaves encima de la mesa y me dirigí directamente al baño, llené la bañera, me desvestí y me metí en ella,  el agua caliente me ayuda a pensar.

Con los ojos cerrados y  las orejas sumergidas la mente navega libremente a la deriva.  Y me digo una vez más… qué lista eres. Siempre cambiando, por eso me costó reconocerte, pero a mí no me engañas. Ayer eras más alta y tenías el pelo mucho más corto. Tu piel era más oscura y no llevabas gafas. Pero a mí no conseguirás confundirme… Hasta mañana.