…después de todo…
Después de todo ya no queda nada.
Después de todo nada cambia.
Después de todo, no todo se puede ocultar eternamente.
Después de todo nada avanza.
¿Quién demonios somos para juzgar o reprobar la vida de los demás? Es tan apetitoso. Cegarnos con el destello interno y centrarnos únicamente en cualquier bote que nos alcance la vista. Desde fuera se aprecian detalles que desde dentro costarían mucho de ver, mientras tanto el de dentro solamente se encarga de disimular las vías de agua para que no se vean desde fuera y entre risas intenta fijarse en algún bote peor que el suyo para no caer en el pánico de la desesperación. No sé la razón de que saber que algún otro está peor tranquilice. Tranquilidad temporal, obviamente, pero tranquilidad al fin y al cabo.
¿Tan difícil es levantar el pié e intentar arreglar el agujero? Por profundo que éste sea, es tu bote al fin y al cabo. Eso en el caso que sepas que existe, en caso contrario si te notas los pies mojados seguramente es que haya alguno, digo yo. Y de poco sirve atarse a otro bote si el tuyo se hunde.
